jueves, 5 de septiembre de 2013

CON TAN SOLO 17 AÑOS, EL CIELO ES EL LIMITE PARA KARL TOWNS

PREMUNDIAL-Con tan solo 17 años de edad, Karl Towns ya puede decir que ha defendido los colores de la selección nacional de República Dominicana en tres eventos más que significativos, que ha sido dirigido por coaches de primer orden y que asiste con los ojos como platos y las orejas bien abiertas a los preceptos que le brindan sus compañeros más experimentados, que son muchos. 

Así se curte este adolescente que está dentro de las quinielas para jugar en la NBA en un futuro próximo y ocupar un puesto destacado en el Draft, quién sabe si en el 2015.

 Le sobran condiciones físicas. Cuenta con 2,11 metros de altura y aunque ya goza de buena musculatura, todavía le queda mucho margen para seguir agarrando masa corporal.

 Es dinámico, tiene actitud y la coherencia necesaria para ir creciendo profesionalmente, paso a paso, juego a juego. Pero sobre todo tiene ambición, ganas de ser uno de los mejores de la liga, además de una proyección envidiable. Eso sí, con los pies en la tierra. 

 "Como competidor, quiero ser el mejor en todos los aspectos. No es que haya una sola cosa en mi juego en la que quiera mejorar, quiero ser el mejor jugador en todo. 

El mejor lanzador, el mejor driblador, el mejor en rebotes, en todo", afirmó en una entrevista con ESPNDeportes.com.

 Por eso no tiene prisa por dar el salto, aunque deja una puerta abierta a la improvisación, a lo que surja en una temporada clave en su emergente carrera. Towns es consciente de que debe brillar en la NCAA como ya lo hizo en High School, donde estuvo dos pasos por delante de los chicos de su edad tras anotar 640 puntos y 430 rebotes con Saint Joseph Falcons en la campaña 2012/13 (21.3 puntos y 14.3 rebotes por encuentro). 

 Acabó eligiendo a la Universidad de Kentucky, y es que el jugador contó con hasta 10 ofertas de diferentes universidades entre las que se se encuentra la subcampeona en 2013, Michigan State. 

Finalmente defenderá a los Wildcats y volverá a estar bajo las órdenes de John Calipari, con quien logró la medalla de bronce en el Campeonato FIBA Américas en Mar de Plata 2011 y ahora dirige a los Wildcats desde el 2009. "Le costó mucho convencerme de ir a Kentucky, porque no me reclutó él, fue mi elección personal. 

Pensé que era la mejor opción para mí y mi familia", argumentó antes de reconocer la influencia que el coach está teniendo en su básquetbol.

 "He aprendido una barbaridad de él y me ha ayudado a mejorar mi juego muchísimo", confesó tras vacilar por unos instantes y reproducir en su cabeza algunas de las lecciones del entrenador. 

 INTERNACIONAL ANTES QUE UNIVERSITARIO

 Pocos jugadores que todavía no han debutado en la NCAA pueden decir que ya cuentan con un bronce en el Campeonato Américas y que se quedaron a las puertas de disputar los Juegos Olímpicos de Londres 2013.

 Ambas experiencias fueron alentadoras, pero Towns, como otros muchos mortales, aprende más de los fracasos que de los éxitos. 

 "De FIBA Américas y Clasificatoria a Olimpiadas aprendí que nada está garantizado. Todos los días son una guerra y tenemos que salir ahí a luchar. 

Perder en partidos tan grandes el año pasado hizo que mi experiencia creciera mucho. No hay mucha gente que tiene la oportunidad de vivir todo eso.

 Es diferente porque teníamos algunos chicos jóvenes en esos partidos para el Olímpico y me sentí como un veterano por la experiencia que adquirí anteriormente", señaló. 

 Hay que ser monaguillo antes que fraile y aunque la precocidad de Towns diga lo contrario, él está dispuesto a seguir aprendiendo de sus veteranos en la selección para seguir creciendo a marchas forzadas. 

Por poner un ejemplo, en el único encuentro de la primera fase en el que participó un tiempo considerable (13 minutos) fue en el partido final de los dominicanos ante Paraguay. 

Antes de que se fuera la luz a falta de 4.23 minutos, Towns estaba siendo el jugador más destacado con 16 puntos y cuatro rebotes. "Estoy aprendiendo mucho de todos, pero particularmente de Jack (Martínez).

 A veces hace estos movimientos locos y quiero saber cómo los hace para introducirlos en mi juego. Estoy tomando notas de todo el mundo", explicó el jugador más joven que está participando en el torneo de Caracas. "Me siento bien con Dominicana. 

La experiencia está yendo muy bien aprendí mucho del año pasado y estoy usándolo para éste. Quiero ayudar al equipo en todo y estar listo para contribuir". 

 Mientras tanto, Towns sueña con llegar a la altura de su ídolo, Kevin Durant, mientras se prepara para empezar a estudiar Quinesiología (el estudio científico del movimiento humano) en Kentucky, un lugar en el que se confirmará si este hijo de madre dominicana es capaz de cumplir con la expectativas y brillar en la NCAA antes de dar el paso a la NBA.

Por Gonzalo Aguirregomezcorta

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