lunes, 15 de julio de 2013

DUDAS Y EXPECTATIVAS PARA CARACAS, POR LUIS RAFAEL MADERA

PREMUNDIAL-Por decir algo, diré que quedé descosido, apabullado, aturdido, desconcertado, al escuchar a Alfred Joel Horford Reynoso conversar sobre la selección nacional de baloncesto frente a un grupo de periodistas (ESPN Radio, Jul.01.2013, 14:55 horas). 

“Hay muchas incertidumbres”, señaló el jugador, buque insignia del conjunto que este año estará en manos del ex-jugador y asistente técnico de la Universidad de Kentucky, el dominicano Orlando Antigua. Orlando Antigua El equipo nacional absoluto encarará en Caracas, Venezuela, el Pre-Mundial que otorgará 4 plazas para la cita española del año 2014 y para ello restan menos de 60 días. 

Allí otras nueve selecciones estarán buscando el mismo logro, unos con mayores posibilidades y otros un poco más rezagados. 

El Poliedro es una facilidad ya conocida por los dominicanos, estuvimos ahí hace un año en busca de un lugar para los Juegos Olímpicos de Londres y por poco accedemos a esa aventura, además, varias de nuestras figuras se han hecho habituales en los eventos venezolanos; este año jugaron allí Yack Michael Martínez, Luis Flores, Manuel Guzmán, Kelvin Peña y Gerardo Suero. 

 Hay quienes otorgan lauros previos a argentinos y brasileños, dejando sólo dos posiciones disponibles para España, pero cierto es que nadie tiene una bola de cristal para predecir cual será el escalafón final de la competencia. 

El evento se librará día tras día y todos parten con idénticas inquietudes; cada día, por 9 fechas se jugarán 4 partidos de 40 minutos cada uno.

 Canadá, Jamaica, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, por orden alfabético, lucen con posibilidades. Más atrás, México y Paraguay. República Dominicana estará compartiendo grupo con Argentina, Venezuela, México y Paraguay y en ese mismo orden desfilarán como rivales. 

El calendario nueva vez nos sitúa sin días de descanso y con rivales de fuerza las dos primeras fechas, en menos de 24 horas se definirá la categoría de nuestro equipo de acuerdo a los cruces; parecería que no nos representó nadie en el sorteo o que la agenda fue realizada por nuestros más acérrimos enemigos. En los momentos que corren, el equipo dominicano vuelve a ser un enigma. 

Quizás sólo para sembrar las mismas dudas y expectativas de siempre; ha sido así casi toda la eternidad: dejar que los fanáticos se hagan las más variadas preguntas, que cada quien se forme su propio equipo en la cabeza, pero al final siempre se han puesto las mismas fichas sobre las duelas; la movilidad dentro de la plantilla dominicana ha sido forzosamente lenta. 

 Si alguna vez hubo algún premio cantado fue la ausencia de Marlon Martínez en los equipos que conformó Héctor Báez a partir del año 2003 por las indisciplinas del jugador. 

 La nomina de los invitados confirma mi pálpito de que no habrá variaciones en la ruta a la capital venezolana. 

El compromiso está próximo y el grupo que trabaja de cerca con la gerencia de Eduardo Najri es opuesto a novedades, a lances atrevidos, a una contingencia llena de juventud, a sabiendas que ese grupo le ha envejecido en sus propias narices. 

Así como los jugadores se ejercitan y preparan para la competencia a este cuerpo de asesores técnicos bien le haría falta un poco de ejercicio neuronal. Horford anunció que en dos semanas daría a conocer su decisión de si asiste o no, hay muchas velas encendidas y muchas invocaciones a la Virgen de la Altagracia; Karl-Anthony Towns muy posiblemente no esté porque se someterá a trabajos recomendados por el entrenador John Calipari de la Universidad de Kentucky, a donde asistirá a partir de la campaña 2014-15. 

La una o la otra abren un hueco a Eloy Vargas, ex–jugador de los Wildcats, que aún necesita probar una inmensidad de cosas sobre la cancha. James Feldeine To be or not to be con Josh Asselin y Charlie Villanueva, drama que se vive desde el 2009; mientras se lanza una carta de amor hacia James Feldeine Padilla, después de su gran año en España y quien ha manifestado que “el próximo objetivo es hacer que su madre se sienta orgullosa al verme defender los colores de República Dominicana”. 

Muy temprano el espigado Villanueva declinó elegantemente la invitación. Si hay un “nacionalizado” invitado, la posición debería ser de Feldeine, a menos que prime la idea de negocios y sortilegios para Asselin estar. 

El caso de Sammy Mejía parece haber quedado en un limbo, aquel lugar a donde van los inocentes no bautizados. “Muchos preguntan si voy a jugar para la selección RD... quiero mi país mucho...pero estaré enfocado en mi juego en Estados Unidos, este es un año importante para mí... solo estoy concentrado en mi familia y carrera en los Estados Unidos”, escribió Villanueva. 

“El año pasado, según el dirigente de la selección John Calipari, Villanueva fue sometido a algunas pruebas para determinar su condición física lo que el jugador desmintió” (Listín Diario, Jul.09.2013). 

 Encontré las siguientes palabras en el muro de Facebook de un entrenador dominicano, donde se muestra la indignación popular sobre el manejo del equipo: “mucha gente quiere cuestionar la decisión de Villanueva en el NO a la selección dominicana de basket, pero lo que no saben es que el otro año, ni se molestaron en invitarlo, porque no era necesario, ahora lo llaman, cuando ya está en forma de nuevo. Yo apoyo la decisión de Villanueva en decirle no a Rafael Uribe y su grupo de lambones en la selección de baloncesto de República Dominicana. 

Busquen un grupo de niñas animadas de Europa o Estados Unidos”. Causó extrañeza la no inclusión de Sean Ogirri Then (6’02), jugador del Breogan de Lugo en España (9.3 puntos, 1.9 rebotes y 2.3 asistencias en la 2012-13) y de los Metros de Santiago en la Liga Nacional de Baloncesto (LNB), por demás sobrino del flamante entrenador, que se caracteriza por su buen manejo del balón, visión de juego y capacidad anotadora. 

 En la punta hay que admitir que Edgar Sosa es lo que más se parece a un armador. Tiene estatura promedio Francisco García para la posición en competencias internacionales, buena capacidad atlética, se atreve a lanzar más allá del arco con relativa frecuencia porque su ataque de media cancha es menos efectivo, tiene instinto anotador y es creativo en las penetraciones. 

Tirador aceptable desde la línea de libres, su selección de tiros no siempre es la mejor, es intuitivo con el balón en las manos. Sabe presionar al armador contrario pese a que su defensa es irregular, en ocasiones se intimida ante jugadores de mayor envergadura y potencia; su organización del juego colectivo es su gran debilidad. 

 Detrás, mucha gente que es más ofensiva que organizadora, un puñado de hombres con cuerpos de base que sólo pueden ejercer medianamente la posición. 

Adris De León, Amaurys Fermín, Juan Coronado, Ronald Ramón (jugó en Caracas 14.4 minutos por noche), Kelvin Peña, Manny Quezada, Víctor Liz y Luis Flores. Sosa, De León y Coronado estuvieron en Puerto Rico, en el baloncesto superior, pero ninguno terminó con sus equipos: Santurce, Bayamón y Guayama, respectivamente. 

 Como acompañante, Brandone Francis, un proyecto interesante (6’04, 205 libras) que ya se comprometió con la Universidad de Florida para la estación 2014-15 y muchos lo sitúan como un jugador de la posición dos. Su presencia allí se debe mayormente a Julián Suero, actual gerente de los Huracanes de Puerto Plata y a la formación atlética que le brindaron Kelly Horford y Héctor Báez. 

 Hay muchas incógnitas: la condición real de Sosa (2 juegos en España y 31 partidos en Puerto Rico antes de ser despachado, con 7.5 puntos, 1.5 rebotes y 2.6 asistencias, 46 por ciento de campo, 36 detrás del arco y 65 desde la línea). 

Coronado, que parece ser una ficha segura, pese a no ser un consumado interprete de los fundamentos (36 juegos con Guayama, 11.8 puntos, 5.0 rebotes y 7.8 asistencias con 45-35-64), armó el juego en Caracas con enormes responsabilidades, agotó 28.6 minutos por partido pese a las diferencias idiomáticas con el entrenador de entonces. 

Quezada (33 juegos con el Juventut de Badalona, 8.6 puntos en 20 minutos de acción, 1.8 rebotes, 1.7 asistencias y 41-29-84). Manny Quezada Dudo mucho que De León sea una pieza para la selección (5’11), siempre se ha distinguido por ser una especie de showman del deporte, con capacidad anotadora. 

Fermín no pudo sacar la cabeza en una competencia menor, Centro-Basket, 2010, de su progreso nadie ha manifestado una sola nota. Ramón ha sido pieza fija desde hace varios años y asistió a todas las concentraciones de Calipari; su trabajo en Brasil ha sido estable y fructífero.

 Liz acusa la falta de tamaño (33 juegos con San Germán, 10.6 puntos, 4.0 rebotes y 1.1 asistencias con 47-37-72), “un demonio ofensivo” lo calificó Alex Rodríguez (Listín Diario, Jul.09.2013). Flores anunciará su baja al igual que Villanueva, aunque este está recuperándose de un accidente domestico. 

 Kelvin Peña (33 años) arrastra una serie de complicaciones físicas que lo tornan muy frágil; aparentemente sufre una deshidratación aguda en los partidos y necesita asistencia inmediata. Estuvo fuera de los equipos de Calipari, pero ha sido pieza fundamental en el engranaje Julio Toro/Pedro Pablo Pérez, muy especialmente para los equipos venezolanos. 

Viene de anotar 22.3 puntos, líder del circuito profesional, con los Toros de Aragua y antes fue pieza importante de los Guagueries de Nueva Esparta, para el mismo dirigente. Algún chusco mencionará a Trevor Ariza cuya nacionalidad nunca ha sido confirmada, pese a estar dando vueltas en las cabezas termocefalas de ciertos “amigos del baloncesto”.

 El delantero inclusive fue selección en el draft de jugadores de nuevo ingreso de la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) en el año 2012- .

La posición dos debe ser de Feldeine, a menos que los negocios con el agente de Asselin vuelvan a primar. Para los especialistas españoles el jugador cada vez se parece más a lo que ellos llaman un killer (matador), siempre que el entrenador le brinde toda la confianza. 

Es un atacante neto, consistente e incombustible. Puede asumir la ofensiva en solitario cuando las defensas absorben a los compañeros y además de anotar con extrema facilidad tiene un alto porcentaje de aciertos (44-35-82.6); con el Fuenlabrada (donde antes había fracasado Peter John Ramos) compiló 15.9 puntos, 2.6 asistencias en 36 juegos. 

Pese a que afinó su puntería de larga distancia en la segunda parte de la competición ibérica (saltó de un 24 a un 35), es un hombre que por el instinto ofensivo pierde muchos balones (2.4), pero compensa con sus recuperaciones (1.3). 

En la temporada muerta es pretendido por el Barcelona, donde ya una vez brilló el dominicano Antonio –Chicho- Sibilio. Manuel Fortuna, quien viene de una aceptable actuación con los Leones de Ponce en Puerto Rico, resultó el shooting-guard más usado hace un año, después de ser ignorado en Mar del Plata. En Caracas estuvo 21.2 minutos, añade mucha intensidad sobre la pista y junto a Yack Michael Martínez es el jugador que más veces ha estado dentro del equipo en esta camada. 

Hay que ver la disponibilidad de Liz, De León y por supuesto, la estrella emergente del baloncesto nacional Gerardo Suero Castillo. 

El problema de Fortuna, De León y Liz es que miden “una cuarta del talón al culo” y para el nivel de competencia resultan muy pequeños. 

Suero Castillo es impetuoso pero necesita mejorar su lance de distancia, algo que tienen sus rivales en la posición; es el único de los jugadores dominicanos de la punta que mide más de 1,90. Francisco García es titular de la posición tres (30.3 minutos en Mar del Plata/31.0 en Caracas) pero puede ayudar en la punta con efectividad; refirmó con Houston Rockets dentro de la NBA (Asociación Nacional de Baloncesto, por sus siglas en inglés), situación que le brinda respiro a sus posibilidades de estar. 

Su salida del escenario nos ha convertido siempre en un equipo muy pequeño. No se ha trabajado en formar un verdadero tres en el país y los que han podido hacerse de la posición han visto truncadas sus posibilidades ante la falta de política de la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) para con sus jóvenes valores. Antes y ahora ha existido el material para ello, pero es más fácil no hacer nada. Los dominicanos pensamos que “el trabajo lo hizo Dios como castigo”, como dice uno de los merengues tradicionales del país cantado por Alberto Beltrán. 

No han aparecido los bueyes que surquen el campo del baloncesto dominicano. Por eso, aunque nos cueste la vida, hay que seguir buscando donde poder encontrar esos cabestros. Cuando nos hayamos redimidos ante nuestras labores, no habrá más llantos, ni más tristezas, ni más dolores. 

 Detrás de García podría estar el regreso de Orlando Sánchez, que es polivalente, esperando una oportunidad en la NCAA por St. John’s en la cuidad de Nueva York; se ignoró una vez más a Ronald Roberts, delantero de St. Joseph’s en la ciudad de Philadelphia; y se incluyó Luis David Montero (6’07), debido a los intereses recientes, mercuriales todos, que se tejen a su alredor. 

Ninguno es un tirador consumado, por lo que es una baza en contra del equipo dominicano. Resucitar a Amaury Filión después de una carrera que prometía tantísimo debería ser también una tarea para aquellos que le prometieron villas y castillas pero que lo han dejado en el ostracismo después de su infortunio. Montero (6’08) está actualmente en Wilbraham & Monson Academy, una preparatoria en Wilbraham, en las cercanías de Boston (Massachusetts), y podría convertirse en una referencia para el baloncesto dominicano, su proyección no deja de ser interesante, pero más de uno ha dejado escapar que es un hombre jugando contra niños. 

Su experiencia en Santo Domingo es de todos conocida y el mundo entero sabe de su capacidad, quizás quien mejor lo conozca sea uno de sus mentores, Onésimo Acosta Lafontaine; es un tres atlético y para el futuro siempre y cuando las carencias en sus años de formación no le pasen factura como ha acontecido tantas veces. 

En su caso cabe recordar que su arribo a los Estados Unidos produjo ciertos escarceos entre “buscadores de oportunidades”. Uno había arreglado todos los papeles, buscó la escuela y de repente apareció la mano omnipresente de Pedro Pablo Pérez. 

 La inclusión de Giancarlos –El Gato- Acosta (6’06) no deja de sorprender, estuvo en la concentración del 2011 pero rápidamente fue despachado. Está realizando una gran campaña con los Cocolos de San Pedro de Macorís en la LNB, con medias de 10.2 puntos, 4.0 rebotes, 1.0 asistencias y porcentajes de 45.2 desde el campo, 23.5 detrás del arco y 90.0 desde la línea, en una escuadra donde hay demasiados actores ofensivos y donde precisamente no es la primera opción. 

Es un jugador pimentoso que imprime una carga emocional positiva importante a sus compañeros.

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